Relaciones tóxicas: cómo transformarlas en relaciones de poder

Si no puedes salir de una relación por más que quieres, es porque quizá sea una relación tóxica. ¿Alguna vez has considerado que esa relación tóxica es una gran oportunidad para descubrir un mayor poder en ti?

Cómo transformar las relaciones tóxicas
Cómo transformar las relaciones tóxicas

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación tóxica o negativa es aquella donde la persona se siente limitada, sometida o dañada, y cae en pensamientos, reacciones y actitudes destructivas y decadentes que le llevan por lo general al dolor, estancamiento e infelicidad.

Sin embargo, una relación tóxica podría ser, aunque no lo creas, el camino para lograr todo lo que deseas, si realmente estás en ánimo y disposición de abrir mente para recibir nueva información con la cual aprendas a transformar lo que vives en algo poderoso.

Puedes tener relaciones tóxicas no sólo con familiares, amigos, conocidos, etc., sino con el trabajo, la vida, las circunstancias y hasta contigo mismo.

Si quieres saber si tú o alguien más está en una relación tóxica, basta que consideres las actitudes y reacciones que generan las relaciones tóxicas en una persona:

Actitudes comunes en las relaciones tóxicas

Las personas en relaciones tóxicas suelen sentirse muy constantemente:

  • Limitadas.
  • Incomprendidas y rechazadas.
  • Ansiosas, tensas e irritables.
  • Con pensamientos de violencia y venganza.
  • Impotentes.
  • Manipulados y sometidos.
  • Ya sea pasivas y sumisas, o agresivas e impositivas.
  • Tienden a la depresión, la tristeza y el aislamiento.
  • Culpables e intranquilas.
  • Estancadas.
  • Confundidas y con pérdida de sentido y ánimo.
  • Celosas e inseguras sin saber cómo lograr el amor de la pareja.

Si sientes que no estás creciendo y más bien sientes estancamiento y dolor, es que estás en una relación tóxica. Lo que no crece, tiende a la decadencia.

¿Por qué tenemos relaciones tóxicas?

Por ley de evolución, buscamos de alguna forma relacionarnos con aquello que es equivalente a nosotros para aprender en el fondo a relacionarnos con nuestras propias debilidades y carencias emocionales.

Muchas veces no lo vemos a la primera, pero cuando algo nos empieza a hacer sentir «mal», a molestar, doler, limitar, etc., es que hay algo en nosotros, y no en los demás ni en lo demás, que tenemos que comprender, solucionar y trascender.

Los demás representan una forma de ir comprendiendo lo que somos. Sin los demás no podríamos llegar a conocernos realmente y sería difícil comprendernos y lograr realizar nuestros sueños. Sin los demás no podríamos fortalecer nuestras debilidades más profundas y no podríamos aprender a tener más confianza en nosotros, más certeza, más amor por lo que somos.

Los demás son un reflejo de nuestras más hondas debilidades, todo aquello que nos lastima de los demás, nos daña o nos limita, es porque en algún sentido nosotros somos semejantes a ello.

Encuentra el punto de poder

Observa todas esas cosas que te enfadan, duelen o frustran de esa persona o circunstancia que sientes esta frenando o limitando tu vida. Anótalas. Y después observa con cuidado y notarás como todo eso que te hace sentir mal de los demás, es porque en algún sentido tu lo haces con tu propia persona. En cierto sentido y hasta cierto punto, semejante atrae semejante. ¿No lo crees? Observa bien.

Por ejemplo:

Si alguien es indiferente contigo, seguramente tu eres indiferente contigo, no le das importancia a lo que sientes o vives, por lo que esperas que los demás te presten atención y te den la importancia o valor del cual careces. ¿Has observado como te tratas a ti mismo? ¿Realmente pones atención y consideras lo que sientes para tomar decisiones? ¿Es la otra persona más importante que tú?

O si sientes que alguien, por otro lado, no te da tu lugar o te respeta, es porque primeramente tu no lo haces para contigo, es decir, decides mantener una relación donde no se te respeta ni se te da tu lugar, al no valorarte, provocas que los demás no te valoren. Observa cuántas veces toleras cosas que no quieres, permites situaciones que no te agradan, cedes y eres condescendiente con cosas que tu jamás harías al otro. ¿Por qué toleras lo que no quieres? ¿Por qué permites que los demás abusen de ti?

No estás separado de lo que te hace sentir mal

De alguna forma, estamos unidos a todo lo que nos rodea. Observa cómo cuando discutes con alguien, cuando peleas con quien sea, cuando tienes enojo, es porque en el fondo con quien discutes, peleas y tienes enfado, es contigo mismo. A quien deseas expresar tu sentir y de quien esperas todo ese amor, paciencia, consideración y respeto, es de ti mismo.

No importa a donde vayas. Sólo puedes llegar a ti mismo.

Pedimos a los demás lo que sentimos necesitamos profundamente. Pedimos lo que sentimos no tenemos. Y cuando la necesidad o carencia es fuerte, lo exigimos o hasta lo arrebatamos. ¿Pedirías a alguien algo que ya tienes? Nadie pide ni arrebata ni desea tener algo que ya tiene. Por lo tanto si observas, cuando le dices a alguien que te escuche, que te respete, que te valore o te de más tiempo, más atención, más amor, es porque esto es una carencia en ti: pides lo que sientes te falta. Y por otro lado, tu pareja seguramente también siente le faltan cosas, quizá quiera que tu le des algo, o que te comportes de cierta forma. Así que es una relación basada en la carencia, y no en el amor. ¿Lo ves?

Y es ahí donde inicia el verdadero poder o el verdadero amor. Cuando te das cuenta que la relación esta basada en un tomar, y no en un dar. Quieres tomar del otro, el otro quiere tomar de ti. Y es esto lo que genera que una relación genere toxinas emocionales, es decir, emociones de enojo, frustración decepción, etc., que empiezan a enredarse con más fuerza si no tomas acción y empiezas a trabajar en tus propias carencias.

De la limitación al poder

Realmente no son las circunstancias de afuera las que te hacen ser como eres ni las que determinan si algo esta mal o bien. Es lo que piensas y la forma en cómo reaccionas lo que hace que algo sea terrible o sea una bendición.

Así que, el primer paso para empezar a transformar una relación tóxica, es aceptar la idea de que tu estás creando esa relación, porque en el fondo, te estás relacionando contigo mismo, con tus propias carencias y debilidades. No tienes otra relación porque no sabrías qué hacer muy bien en otra relación, ahí en donde estás es la relación que sientes mereces y a la cual, tu dinámica emocional está acostumbrada. No te encuentras a una «gran persona» porque en el fondo, no te sientes tu una gran persona y es muy probable no sabrías que hacer si alguien te da un mayor amor del que sientes mereces. Y, aunque tuvieses una gran persona a tu lado, quizá detectarías algo en ella rápidamente para sentirte mal.

Observa tu adicción emocional

¿Estás acostumbrado a sentirte mal? ¿estas acostumbrado a sentirte rechazado o maltratado? ¿Estás acostumbrado a no ser escuchado? ¿estás acostumbrado a ser el último, el segundo plato, a no ser suficiente? ¿Te acostumbraste a vivir con culpa? ¿Tienes la costumbre de sentirte inferior? ¿Y si te alejas de una relación donde te sientes mal, como te sentirías después? Lo más probable es que otra vez mal. Porque es es el hábito que tiene la mente. Siempre buscará algo para sentirse mal.

No importa con quien estés: si tu hábito es sentirte mal y vivir en el maltrato o rechazo, te sentirás mal muy a menudo, incluso con una persona que te quiera ayudar a salir adelante, porque quizá seguirás encontrando motivos para sentirte mal, y quizá sigas pensando que no te escuchan ni que nadie te comprende, cuando tu eres quien debe aprender a escucharse y comprenderse.

Y si no sabes cómo escucharte ni comprenderte, entonces puedes empezar a usar tu energía no para gastarla en qué otro lo haga por ti, sino en leer y buscar ayuda para conocerte y comprenderte mejor.

El cuento del huevo

La misma agua caliente que endurece a un huevo, es la misma agua que puede ablandar una papa y desaparecer un hielo.

Si vives una relación tóxica, que sientes te limita o no te permite la libertad de ser, es necesario dejar de jugar el juego de la víctima, el villano y el rescatista. Este juego es al que la mayoría de las personas está acostumbrado a jugar, se sienten a veces víctima, a veces el villano, y esperan llegue alguien para rescatarles.

Sin embargo, cuando reconoces que tu has creado lo que vives, pero que por otro lado, tu tienes el poder de transformarlo, entonces cosas grandiosas empiezan a suceder en tu vida. Quizá notes al principio cuanto cuesta salirte de la dinámica del maltrato y del sentirte rechazado. Es realmente como dejar una fuerte adicción. Pero si comprendes que para esto, necesitas sólo voluntad y mucho amor por ti, podrás ir alejando de relaciones que no te llevan a ningún lado y sólo estancan tu libertad creativa.

El gran paso

El gran paso para dejar una adicción emocional al rechazo o maltrato, es empezar a darse uno todo aquello que sientes una carencia en tu vida. Quizá no sea fácil entender cómo darnos lo necesario, o cómo querernos y respetarnos. Pero puedes iniciar simplemente ya no permitiendo nada que tu jamás harías con alguien. Cuando permites, cuando eres condescendiente, cuando temes perder, no eres amoroso contigo, y esto sólo genera más limitación. Así que empieza hoy a dejar atrás actitudes nocivas y reemplaza por actitudes y pensamientos que te lleven cada día a lo que si quieres. Háblate con paciencia y amor, y date la comprensión y la paciencia para ir tomando decisiones en función de la vida que deseas crear.

La relación que primeramente debes pulir, antes que la relación con nadie más, es la que tienes contigo mismo.

Referencias

  1. Womenshealth.gov, 2019. Salir de una relación abusiva
  2. R&A Psicólogos, 2019. Tipos de relación tóxica: características, cómo identificarlas

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Una Respuesta
  1. 23 junio 2019

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