Mi hijo, mi pareja, las personas ME RECHAZAN: usa esta clave de poder

Todo hemos sentido alguna vez esa sensación de “me rechazan” y nos sentimos desaprobados, no aceptados o queridos por los demás, incluso, el rechazo puede ser también la indiferencia de los demás hacia con nosotros. A lo largo de la vida todos nos hemos sentimos así alguna vez, y no entendemos por qué las personas que queremos, y las que ni siquiera conocemos, se muestran hostiles,  poco empíricas o amorosas con nosotros. ¿A qué se debe el rechazo? ¿Por qué las personas no nos toman en cuenta o son indiferentes con nosotros? ¿Por qué, aunque hacemos a veces mucho por los demás, estos simplemente nos desaprueban y se alejan?

Mi hijo, mi pareja, las personas ME RECHAZAN: usa esta clave de poder

RECHAZO 

Cuando una persona nos rechaza o se porta indiferente, grosera o “mal” con nosotros, y se aleja o nos evade, podemos sentir muchas cosas…

  • CULPA… por no haber podido ser lo que los otros esperan de nosotros, y empezamos a reprobarnos o a sentirnos mal con nosotros mismos.
  • ENOJO… por que esperábamos recibir un trato más digno y amoroso, o sentimos que nos faltan al respeto, y entonces empezamos a sentir enojo, desesperación por no recibir de los demás lo que queremos, y podemos empezar a hablar y actuar de forma muy destructiva ante aquellos que nos han rechazado, imponemos, hablamos fuerte, e incluso podemos llegar a la violencia o imposición fuerte de reprobación ante aquellos que nos han rechazado.
  • TRISTEZA… por que por más que hacemos, las personas parece no valoran nuestro esfuerzo o atenciones con ellas. Nos sentimos poco queridos y amados, poco valorados y caemos en replegarnos en nosotros mismos, nos guardamos y aislamos y solemos caer en depresión o en una sensación de fuerte incomprensión.

RECHAZO Y DOLOR

Lo primero que solemos sentir cuando alguien nos rechaza es dolor o un “golpe” en el corazón que nos dispara el enojo o más rechazo hacia el rechazo que recibimos, es decir, no queremos eso y lo desaprobamos con fuerza.  Este dolor de alguna forma hace que toda nuestra atención se concentré en el momento, la persona y la acción del rechazo y empecemos a pensar y decir o hacer cantidad de cosas. Podemos decir que entre más nos importa la aceptación ajena, mas es el dolor que sentimos.

¿Por qué nos importa tanto lo que piensen o digan los demás de nosotros?

Podría no importarnos lo que nos hagan los demás y fingir como muchos hacen, que actúan como si no les doliera el rechazo y procuran no hacerle caso y distraerse con otras cosas. O esperar a que se pase esta sensación. Pero si no entendemos la raíz del rechazo y el enojo que genera, entonces, cuando volvamos a sentir rechazo, volveremos a caer en la misma reacción.

OBSERVA QUE ES LO QUE VERDADERAMENTE TE ENOJA

Si observas tu enojo o tristeza cuando sientes rechazo, ya sea de un hijo, de un familiar, de un desconocido, etc., verás que en el fondo lo que más necesitas es ser aprobado. En el fondo, te importa mucho la aceptación ajena, o tienes ideas y creencias de ti mismo y de los demás que no te favorecen.

CREENCIAS QUE TE LIMITAN

Por ejemplo: puedes estar pensando que el respeto viene de los demás cuando no es así. Puedes tener la creencia de que las personas deben ser esto y lo otro, o darte esto y aquello, y no es así. Realmente, toda persona es libre de hacer, pensar y decir lo que mejor le place. Tu no tienes porque esperar a que alguien sea de alguna forma, porque eso se llama control. Tu puedes esperar de ti y de tus acciones, pero no esperar algo de los demás.

MI HIJO ME RECHAZA

Por ejemplo: Ana, mamá de dos niños muy rebeldes, se sentía constantemente desaprobada y rechazada por ellos. Conforme los niños crecían, más fuerte era la desaprobación y rechazo para con ella, quien sentía constantemente la fuerte rebeldía y desaprobación de sus hijos. Un día, Ana notó que tenía creencias muy arraigadas acerca de como debían ser los hijos, de cómo debían comportarse, así la habían educado a ella, y notó se había mostrado muy autoritaria y controladora con ellos por un lado, y por otro, había sido muy permisiva y consentidora de actitudes nada constructivas, como una forma de compensar lo que ella no tuvo de niña. La excesiva autoridad, los constantes regaños y castigos, la voz siempre demandante que tenía para educar y la permisividad de no poner limites, dieron como resultado niños muy rebeldes, con baja estima y confundidos.

Un día una terapeuta le explicó esto a Ana. Y le dijo que lo principal para la educación de los niños era, primero que nada ACEPTARLOS como eran, y luego, conciliar con ellos una serie de arreglos para que no rompiera la capacidad en ellos de pensar por si mismos, de decidir y crear la vida que ellos eligieron. Ana entendió entonces que su misión no era crear niños de un modo, ni hacerlos a su forma de ser y pensar, sino acompañarlos en su crecimiento ayudándoles a pensar por si mismos, a ser creativos y a tomar decisiones por ellos, para que ellos pudieran encontrar su propio valor e integridad.

 MI PAREJA ME RECHAZA

Por otro lado, Enrique era un hombre que constantemente se sentía rechazado y desaprobado por su pareja. Hacía todo para que ella estuviera muy bien siempre, incluso se callaba cosas para no molestarla y trataba de complacerla en todo. Pero ella seguía rechazándolo y desaprobándolo, o al menos eso sentía él. Un día, Enrique fue con un amigo, quien le explicó  que él estaba tan preocupando por hacer feliz a su novia que entonces ella le había perdido todo respeto y dignidad, por que el mismo se la había perdido a si mismo negando lo que era y lo que sentía, se negaba a si mismo a cambio de complacerla a ella. Así que su propio rechazo hacia el mismo atraía el rechazo de su novia, quien en el fondo se enfadaba por encontrar a su novio sin carácter y que cedía a todo, ella buscaba un hombre que fuera no lo que ella quería, sino un compañero que le compartiera su verdadero Yo, con el cual ella pudiera también crecer y compartir.

 

LOS DEMÁS ME RECHAZAN Y SON INDIFERENTES CONMIGO

Julio, un joven que tocaba música, se sentía constantemente rechazado y desaprobado por amigos y personas incluso que no conocía, y muchas veces se sentía aislado, como invisible, como que nadie lo notaba ni veía en el lo que era. No se hallaba en ningún lado y sentía que no encajaba. Un día que se sentía pésimo por no conseguir ese carisma que buscaba tanto, se dio un tiempo para observarse a asimismo y se dio cuenta que siempre estaba en competencia con los demás, no se sentía tan hábil como ellos, se sentía muy poco con respecto a los demás, notó que el mismo no se quería, se desaprobaba constantemente y se culpaba y criticaba severamente cuando las cosas no salían como el esperaba.  Además, se dio cuenta que no le gustaba su cuerpo ni muchas cosas de si mismo, que se desesperaba mucho por no poder ser lo que el creía debía ser, de no tener el cuerpo y las características físicas o habilidades que necesitaba para destacar, y entendió de pronto que su propio rechazo e indiferencia consigo mismo, y su forma de tratarse, como si fuese un objeto, eran la causa por la que necesitaba tanto la aprobación de los demás, que lo trataran con amor y dignidad, porque era de lo que el carecía y no sabía dar a si mismo.

DARTE A TI

Así que para curar el rechazo, lo primero que debemos hacer es trabajar con el propio rechazo hacia uno mismo, y con las creencias viejas que dicen que necesitamos de la aprobación de los demás para sentirnos bien. Es importante que si te sientes constantemente rechazado te preguntes cada día… ¿Dónde estoy controlando demasiado a los demás¿Donde quiero que las cosas y las personas sean de una forma determinada y no los acepto? ¿Que parte de mi rechazo y no me gusta? ¿Cuantas veces al día me digo algo bello y me animo a seguir mis sueños?

Recuerda que trabajar contigo es al clave esencial para lograr relaciones grandiosas y una vida plena y realizada. No pierdas la brújula de tu vida. Nadie podrá hacerte feliz realmente, ni aceptarte o quererte realmente si no empiezas por hacerte feliz tu y te aceptas y amas así como eres, dándote siempre la oportunidad de cambiar hacia las cosas que realmente deseas ser y amas realizar. Obsérvate diariamente y te sugiero practiques este ejercicio…

 

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