Enfermedades en los niños, Emociones sin resolver de los padres

En este artículo hablaremos de cómo las enfermedades en los niños están relacionadas con la emoción de los padres. Quizá te habrás preguntado muchas veces por qué tu hijo no sana y por qué, por más que haces y buscas remedios y soluciones tu hijo no mejora y hasta parece que empeora. No desesperes. Sin duda hay una solución profunda y poderosa que quizá no has considerado. ¿Alguna vez has valorado que los padres transmitimos emociones a los niños que pueden estarlos debilitando? Quizá no sea algo que consideremos normalmente, pero sin duda las enfermedades en los niños están muy relacionadas con lo que los padres o las personas de su entorno sienten, con sus emociones y actitudes. ¿Cómo es que sucede esto? ¿Cómo es que los padres podemos transmitir a los hijos el enojo, el miedo, el nerviosismo o ansiedad, la frustración o la tristeza?

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¿Cómo las emociones de los padres se transmiten a los niños?

Es muy interesante ver cómo los niños, desde que se conciben, están absorbiendo en el vientre materno no sólo nutrientes, oxigeno, líquidos y lo necesario para formar su cuerpo, sino que también son esponjas de energía que absorben del entorno materno especialmente. Lo pensamientos son energía, así como las emociones y todo lo que sentimos. Si ponemos una cámara especial y sensible a la energía, como la cámara Kirlian, que puede detectar calor y energía del cuerpo, podríamos observar que este emite y absorbe luz y energía constantemente, es así como funciona también un ultrasonido, detecta frecuencias y calor, y es así como podemos ver, en este caso,  a un bebé en el vientre materno. Ya es sabido que el color de ojos y piel se heredan, que hay enfermedades que se heredan, y asi mismo, las emociones se heredan.

Nosotros cómo adultos también absorbemos energía, lo hicimos desde el vientre materno también, absorbimos del vientre materno y de la genética de nuestros padres información, nutrientes y energía que determinó lo que somos. Sin embargo, a medida que crecimos y nos volvimos más fuertes y con un criterio con más voluntad y comprensión,  entonces somos menos susceptible a la influencia externa, y aunque nuestro color de ojos y piel ya está de alguna forma determinado o fijo en nosotros, la energía del pensamiento y emociones es algo cambiante a cada instante, y es algo modificable según las experiencias y conocimiento que vamos ganando en la vida, ya que a través de lo que pensamos y sentimos es de dónde formamos nuestros criterios y formas únicas de ver la vida. Asi pues, la gran noticia es que si las emociones y los pensamientos son modificables y se transforman constantemente, la enfermedad, que es consecuencia de este manejo de energía, también es modificable y puede transformarse mediante nuestra comprensión y apertura a nuevos conocimientos.

¿Qué es la enfermedad y cómo se “hereda” esta disposición?

La enfermedad, en su aspecto más profundo y para ir directo a la raíz, sólo es una respuesta a una sensación de sentirse limitado o bloqueado a crecer, no físicamente, sino emocional o espiritualmente. Cuando enfermamos el cuerpo duele, se limita, se irrita, se cansa, se debilita y decae. Todo esto es porque en el fondo tan sólo esta revelando la forma en la que sinceramente sentimos o vemos la vida.

Cuando el adulto enferma, rebela sus más profundos sentimientos, y es muy probable se sienta en el fondo con una sensación de que no esta creciendo, de que esta limitado, y puede haber culpas profundas “que duelen”, sentimientos de enojo “que irritan”, emociones de miedo “que paralizan o limitan”, sentimientos de de frustración que “causan intolerancias”.etc., y que no están resueltos, más bien han sido negados y no atendidos. Por otro lado, cuando un niño enferma constantemente o nace enfermizo, su alma decide venir por un canal semejante al que necesita para su evolución, es decir, el canal es el padre, quien tiene semejanza con el alma del niño.

Se dice que el niño hereda los ojos, el carácter, y hasta las actitudes de los padres, decimos que que el niño hereda el mal humor del padre, o la culpa o baja estima de la madre, etc., o los pulmones débiles del abuelo, o el cáncer del tío, etc. Pero realmente esta herencia sucede porque el alma del niño es semejante a esto y, digamos, ya viene con esta carga a resolver, es decir, el niño ya trae esta disposición en su alma de debilidad o enfermedad para trabajar o transformar en esta vida, y tan sólo elige un canal semejante al de su alma, que son los padres y el tronco familiar al que llega. Así que más bien se podría decir que el alma del niño empata con el alma del padre.

El alma del niño encuentra el canal perfecto para su evolución en los padres que tiene.

Encontrar la solución esta en ti

Trabajando en este tema y conociendo a gran cantidad de padres, me he dado cuenta que la mayoría sienten un enorme desafío en las enfermedades de los niños, los vuelven muy abiertos, receptivos, buscan opciones por todos lados, valoran la vida de nueva forma, valoran la felicidad, el juego, la sencillez, se preguntan y cuestionan muchas cosas, se distraen de todo con tal de que su hijo este bien y retome su salud. Muchos de ellos caen en tristezas profundas, en ansiedad, angustia y desesperación al tratar de encontrar “la solución”, y este estado de nerviosismo es, a final de cuentas, los leva a buscar más allá de lo que saben y comprenden, y los pone en un estado de apertura que sin duda les llevara a nuevos conocimientos y verdades si en verdad están dispuestos a avanzar a nuevas posibilidades.  Entre más grave o recurrente es la enfermedad, es que quizá el padre más necesita abrirse a nuevos caminos, a avalorar nuevas comprensiones acerca de la salud, y sobre todo, a valorarse a si mismos, a valorar su propia vida, y su sentido de alegría.

Así pues, mientras ellos aprenden lo que desean transmitir o dar a su hijo, sanan sus propias limitaciones y amplían sus criterios y valoraciones.

Mi hijo es una extensión de mi mismo

Cuando un hijo enferma y se debilita, los padres pasan por muchas emociones y sentimientos, desde la confusión y dudas, hasta la angustia, ansiedad y enojo o desesperación por no saber exactamente qué hacer, o por qué su hijo enferma y no puede sanar. Todas estas emociones confrontan a los padres, los hacen valorar, pensar, considerar, tener ganas de ver. En realidad, todo esto que nos provoca un hijo enfermo no son sino situaciones que en nosotros los padres no están del todo resueltas, y que necesitamos empezar a resolver. La falta de comprensión, de fe, de esperanza, de valorar nuevos criterios, nuevas formas de ver y pensar, es esto lo que sin duda nos confronta la enfermedad, sobre todo la de los hijos, que nos pone a ver y valorar un gran ramillete de situaciones. Todo esto que sienten los padres es con la finalidad de que el hijo se sienta bien, que recupere su salud, que sea un niño que disfrute la vida, el amor, el juego, etc.

Cuando buscamos la felicidad en los hijos, en el fondo, la estamos buscando para nosotros mismos. 

Rechazo y Enfermedad

En realidad uno de los aspectos más profundos que impide que se logre la salud es que hay un sentimiento de rechazo fuerte hacia la enfermedad. Estamos acostumbrados a rechazar la enfermedad y juzgarla como algo “malo”, cuando en realidad es sólo una experiencia en este planeta que nos quiere llevar a un gran descubrimiento de nosotros mismos. La enfermedad es sólo un camino para encontrarnos con lo esencial en nosotros. Cuando la vemos como mala, nos limitamos a aprender lo necesario para ascenderla. Cuando se desea sanar a alguien, es muy importante empezar por cambiar la forma en como vemos la enfermedad, lo más importante es verla como un camino para aprender, para valorar, para transformar emociones profundas. El aprendizaje espiritual al cual nos puede llevar una enfermedad es una bendición, la enfermedad es un camino que puede parecer arduo y triste, pero tiene gran profundidad para desarrollar nuestro poder y, sobre todo, nuestra actitud para con nosotros y la vida.

La salud es cuestión de actitud

La actitud es la clave de todo. Una simple actitud puede hacer milagros que no hace ni la medicina más poderosa. La actitud abierta, enfocada y con comprensión puede generar en nuestro cerebro la bioquímica necesaria para curarnos y ayudar a los demás a curarse. Para generar una actitud abierta y poderosa se requiere comprensión, darnos el tiempo, darnos paciencia, no querer resultados rápidos que luego sólo causan consecuencias no gratas, ir poco a poco, día a día, ganando conocimiento y fuerza. La desesperación sólo anuncia una falta de fe, de confianza de comprensión. Avancemos despacio, el síntoma esta ahí, pero puede que mañana ya no este, puede que hoy se cel gran día para comprender lo que necesitamos y así poder transferirle a los niños este mensaje mediante nuestra actitud. Sobre todo, cuando tenemos niños con enfermedades graves o muy recurrentes, o con alguna discapacidad, es muy importante saber cual es la misión espiritual y emocional de esta experiencia para poder así comprenderla y trascenderla.

Si deseas saber más acerca de cómo empezar un ´proceso curativo realmente profundo, consciente y permanente, te sugiero veas esta serie de videos…

 

Espero que este artículo sobre enfermedades en los niños te haya resultado interesante. Puedes dejar tu opinión escribiendo un comentario

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4 Comentarios
  1. 20 julio 2018
    • 22 julio 2018
      • 22 julio 2018
  2. 9 julio 2018

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