Celos: cómo transformarlos

Los celos y la envidia son emociones que surgen de forma natural ante determinadas situaciones y que pueden ser muy bien aprovechadas para lograr las cosas que realmente queremos. ¿Por qué se fue con otra persona? ¿Por qué no me quiso? ¿Por qué no soy tan atractiva, abundante, tan…? Sin embargo, la gran mayoría de las veces pueden llegar a dominar nuestras vidas, y realmente pueden restar gozo y ánimo a los días. Los celos y la envidia están en un aspecto profundo, muy relacionados, no son reacciones malas, sólo nos avisan de actitudes y creencias arraigadas en nosotros, y que están relacionadas con la emoción del enojo y la frustración.

¿Celos y Envidia? conéctate con lo que amas

Primer paso para trascender los celos y la envidia

Lo primero que hay que hacer con estas emociones es no juzgarlas, no sentir que son malas, sino más bien, aprender de ellas. Los celos surgen cuando sentimos que hay algo o alguien que nos puede quitar algo que amamos o sentimos “nuestro”. El peligro de perder algo que amamos, o nos da algo que sentimos no podremos recuperar o tener de otra forma, dispara los celos como un mecanismo de defensa, es una forma de querer proteger lo amado, lo cual empieza a disparar muchas emociones de enojo, que en lo más profundo están relacionadas con la inseguridad. Los celos son una falta de seguridad, que no es sino una falta de conexión con nosotros.

Por ejemplo: Ernesto tiene una relación con Claudia de varios años, y Claudia empieza a descubrir mensajes que envía Ernesto a escondidas, y descubre que además empieza a ver a otras mujeres. Ernesto es discreto, callado y reservado, y no cuenta mucho lo que le sucede. Claudia prefiere no decir nada para no molestar o pelear, pero empieza a sentir enojo silencioso, quisiera decirle muchas cosas a su pareja pero no se atreve.

En este caso, los celos empiezan a abordar a Claudia, pero también la envidia, es decir, la sensación de Claudia de desear lo que tienen otras mujeres que ella no tiene, o de sentir que ella no tiene algo que su marido busca.

La envidia es una de las emociones que menos se reconocen porque se considera muy malo sentirla. Pero es algo natural y sucede muy a menudo cuando sentimos que alguien o algo tiene lo que nosotros no tenemos o sentimos carecemos.

En los celos siempre hay una mezcla de envidia: Claudia piensa en que no es tan joven ya, que no es tan bella como antes o como otras mujeres, que le gustaría ser más atractiva, más carismática. No la conoce, pero se imagina que a la mujer que le escribe su marido es muy joven y atractiva, y le hace pensar en ella, que ya no es tan joven, provocando el rechazo de si misma e insatisfacción. A veces, esto no se nota, el rechazo a uno mismo pasa desapercibido en los celos, pero cuando hay celos, se está rechazando una parte de nosotros que sentimos débil o poco suficiente.

Un día, Claudia descubre a la persona que ve su marido, no era tan atractiva, hermosa ni tan joven. Claudia piensa que esa mujer es fea, fría y de mal carácter, de avanzada edad y piensa:“No lo puedo creer… ¿Me ha dejado por esa mujer?!”

Claudia entonces, no comprende porque ella, teniendo cualidades mayores, siendo más atractiva, la han “cambiado” por algo… peor. Y esto pega fuerte en el ego de Claudia, quien podría preguntarse muchas veces qué era o es lo que su marido encuentra en esa mujer. No se lo explica.

Trascendiendo los celos y la envidia

Claudia hubiese podido reclamar a su marido, hacer drama, obligarle a estar con ella. Pero nada de eso hubiese funcionado porque amar es algo espontáneo, algo que surge naturalmente. SI hay alguien que te provoca celos, nada ganaras usando el reproche, la agresión ni el reclamo. Estas forzando el amor, y eso rompe con todo lo que podría ser el amor. Forzar.

Si sientes que te engañan o te son infieles o te han dicho mentiras, entonces quizá lo primero es ver que es uno mismo quienes nos estamos engañando. Nadie nos engaña, nosotros nos engañamos. Y eso es estar desconectados con el sentido más profundo de las relaciones. Uno se engaña creyendo que puede obligar al amor, se engaña de que uno es mejor, se engaña de que uno puede dominar al otro, o manipularlo para quedarse a su lado. Eso esta muy lejos del amor, eso es dependencia, y la dependencia genera mucho dolor, mucho enojo, rabia por no poder dominar.

Hay que dejarse de engañarse uno mismo, soltar, y hacer algo para volvernos tan atractivos que entonces no tengamos que obligar, sino antojar al otro a estar con uno. Y antojar al otro surge de algo profundo, surge cuando nosotros nos aprendemos a disfrutar. Si uno no se disfruta, no puede antojar a su mundo a nadie. Cierto que con los años y el tiempo, el disfrutarse uno mismo puede haber quedado en el olvido, las preocupaciones y la costumbre merman los sueños, la aventura y el sentido del gozo. La mujer, el hombre más seductor del planeta, no necesita mucho para estar bien, ya lo esta, y lo comparte con entusiasmo en su vida, esta tan desapegado y a la vez tan conectado con todo que eso mismo lo hace seductor.

Si te interesa saber más acerca como entender tus emociones y empezar a tener más poder en tu vida, más conexión con lo que amas y eres, y no ser dominado por emociones que no te dejan sino limitación y carencia, ve este video:

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4 Comentarios
  1. 7 abril 2016
    • 8 abril 2016
      • 13 abril 2016
  2. 9 marzo 2016

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